

La inmigración se ha convertido en una de las cuestiones clave de la economía y la sociedad española en el nuevo siglo. Hoy día viven en nuestro país más de 5,5 millones de extranjeros, según los datos provisionales del Padrón Municipal del Instituto Nacional de Estadística –INE- de 2009, lo que representa el 12% de la población total en España (46.661.950). La Comunidad de Madrid registra un total de 1.043.133 extranjeros empadronados, significando más del 16% de de la población total madrileña.
Comunidad de Madrid
Los extranjeros no miembros de la Unión Europea empadronados en Madrid son el colectivo de inmigrantes mayoritario en la Región, con una cifra de 691.053, que representan el 66,24% del total. En relación a la nacionalidad, casi la mitad son latinoamericanos (44,09%), entre los que destacan los ecuatorianos (12,23%); colombianos (6,48%); bolivianos (5,84%); peruanos (5,16%); dominicanos (3,22%). A continuación, destacan los inmigrantes africanos (11,60%), en su mayoría de origen marroquí (7,81%), seguidos a distancia por los nigerianos (0,97%). En tercer lugar, se sitúan los asiáticos (6,15%), fundamentalmente de origen chino (3,63%) y filipinos (1,08%). En último lugar se encuentran los europeos no comunitarios (2,97%), entre los que predominan los extranjeros de origen ucraniano -1,77%-.
Los inmigrantes procedentes de la Unión Europea residentes en Madrid ascienden a 352.080, representando el 33,75% del total de extranjeros en la Región. Por procedencia, los primeros puestos están ocupados por rumanos (19,23%); búlgaros (3,02%). y polacos (2,63%). Esto significa que uno de cada cuatro extranjeros (24,89%) procede de estos 3 países de reciente incorporación a la UE. En cuarto lugar destacan los italianos (2,36%), y Alemania, Bélgica, Francia, Luxemburgo y Países Bajos, colectivo que en conjunto alcanza un 5,43%.
Aunque casi la mitad de los extranjeros son latinoamericanos (459.995), el grupo mayoritario de empadronados en Madrid es de origen rumano (200.610), seguido de los ecuatorianos (127.524) y de los inmigrantes de origen marroquí (81.494). El perfil del inmigrante residente en Madrid es rumano varón (103.685).
INTEGRA MADRID tiene como principal objetivo facilitar la integración del colectivo inmigrante en la sociedad de acogida y dar respuesta a la creciente demanda que se origina en diferentes sectores de nuestra sociedad y nuestra economía. Un segmento de la población a tener muy en cuenta ya que estamos ante un nicho de mercado del 12% (INE padrón de septiembre de 2009).
España, polo de atracción del colectivo inmigrante
En la última década España se ha convertido en uno de los principales destinos de la inmigración, con un saldo anual medio de 575.000 personas entre 2001 y 2008. Este flujo exterior explica el 81% del extraordinario crecimiento de la población total del país entre dichos años, que ha pasado de 41 a 46 millones de habitantes. Además, la baja tasa de natalidad de los autóctonos, unida a la mayor juventud de los nuevos ciudadanos, explica que éstos tengan cada vez más peso en el crecimiento vegetativo: el 14,2% de los nacimientos producidos en los seis últimos años fueron de madre extranjera. A dicha cifra hay que sumar los de madre española y padre extranjero (2,4%). Por tanto, su incidencia en el incremento demográfico español hay que situarla en torno al 85%.
Con casi seis millones de personas empadronadas con nacionalidad no española, España se ha convertido en el décimo país del mundo por número total de inmigrados, revirtiendo una larga tradición histórica que la caracterizaba como país de emigración, según ECV –Estrategias creadoras de valor-.
Aunque todavía residen en el extranjero alrededor de millón y medio de españoles, dicha cifra fue superada por la inmigración a comienzos de este siglo. Según la División de Población de Naciones Unidas, España era en 2005 el tercer país del mundo que más había incrementado su población inmigrada en números absolutos desde 1990, tras Estados Unidos y Alemania, y el que más lo había hecho en términos relativos. Por su parte, la OCDE constató, también en 2005, que España se había convertido en uno de los países con mayor número de trabajadores extranjeros, superando en números absolutos a tradicionales países de inmigración como Francia y Reino Unido, e incluso adelantando en términos relativos a Estados Unidos y Alemania.
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