Fuente: GOLD & TIME
La alta relojería vuelve a caer, sobre todo en volumen, pero recupera algo de valor unitario, centrándose en las gamas más altas
EL VOLUMEN DE IMPORTACIÓN DE RELOJERÍA COMERCIAL CRECE EN OCTUBRE POR ENCIMA DE 2008, PERO TODAVÍA NO SE TOCA FONDO
INFORME RELOJERÍA

Un 16,43%. Tampoco es tan pequeño. Y sobre todo es una ruptura con una tendencia que duraba ya años. Eso es lo que creció la importación de relojes de pulsera analógicos de cuarzo en el mes de octubre de 2009 con respeto al mismo de 2008. Bien es verdad que el valor descendió en un 11,5%, aunque las fechas coinciden con el periodo de máxima fortaleza del euro. Y también que el mismo tipo de tendencia, alza en el volumen, incluso considerable, y baja en el valor unitario, se dio en los automáticos y manuales, siempre de acero. Y siempre procedentes muy mayoritariamente de China, claro.
La alta relojería, sin embargo, registró la tendencia contraria. Nueva contracción volumen, y nada menos que de casi el 60%, pero con recuperación, y notable, del valor unitario, pues rozó los 8.200 euros frente a los 6.300 de octubre el año pasado, y puso la media en casi 7.200 frente a los 5.700 de 2008. De cara a las navidades este segmento parece que volvió a centrarse en la gama más alta, aunque habrá que ver lo que dura. Dada la reducción de dimensión que se ha venido produciendo, además, cualquier mínimo movimiento tiene unas consecuencias espectaculares en proporción, aunque de menor alcance en volumen, evidentemente. De hecho, el total de unidades en los primeros diez meses del año se reduce a 1.675, con lo que será muy difícil, por no decir imposible que se alcance el nivel de las 2.000 unidas a final de año. Y de ahí habría que descontar las destinadas a la reexportación a otros mercados por parte de marcas que tiene su delegación española como base para áreas más amplias. Todo ello, referido, como es habitual a los relojes de pulsera automáticos en oro procedentes de Suiza, ya que el resto de la posición estadística, procedentes de China principalmente no guardan relación con ellos debido su bajo valor unitario. Algo más cercanos son los relojes de esta categoría procedentes de Italia, que al menos mantienen un valor unitario de importación de 2.638 euros, frente a los 26,3 de los chinos, pero su incidencia, con sólo 259 piezas, es bastante escasa.
La preponderancia de Suiza también es clara en los automáticos de acero, constituyendo también una categoría en sí misma, a la que en este caso puede unirse igualmente Italia, con un valor unitario incluso superior al de la propia Suiza. Los casi 50.000 relojes procedentes de Suiza supusieron cerca de 58,4 millones de euros mientras que los 431.000 de China sólo sumaron 1,9 millones de euros. Los italianos fueron sólo 2.890 pero su valor fue casi equivalente al del total de los chinos, con un valor unitario de 2.200 euros.
Volviendo a los analógicos de cuarzo, el alza del 16% en el volumen no logró evidentemente compensar los descensos anteriores, de manera que en el conjunto del año las importaciones han bajado un 19% en volumen y un 31% en valor con un valor unitario que no llega ni a los 17,50 euros.
Los digitales también siguen perdiendo, con una baja d casi el 16% en volumen y, contrariamente al resto, de menos del 3% en valor, es decir que se han encarecido ligeramente, con un valor unitario de importación que se aproxima a los cinco euros.
Relojería gruesa y partes y componentes continúan reduciéndose y en proporciones muy considerables, aunque destaca el alza del valor, por encarecimiento, de los movimientos para relojes de pulsera.
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